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miércoles, 18 de abril de 2012

Y este cuento se acabó....últimas horas en tokio

....bueno, todo lo que empieza acaba, y este viaje toca a su fin..
Recuerdos voy a traerme un rato, y es que esta ciudad no te puede dejar indiferente, Tokio es descomunal, lo mires por donde lo mires.


Esta ciudad merece no sólo una segunda si no una tercera y cuarta visita. No sé todavía las cosas que me habré dejado por ver, y eso que en teoría he visto lo más de lo más.
Pero según me cuenta Ayumi, ella estuvo 5 años viviendo aquí y todavía no se conoce todo. Desde luego sigue tirando de mapa en el metro, y es que el lío de líneas se entremezcla con el lío de gente y las prisas y esto es una especie de robot de carne y metal que funciona de forma autónoma.


Curiosidades ha habido un rato, como que estos desgraciados no hablan inglés ni aunque les tires de la lengua. Preguntas por la calle y no tienen ni puñetera idea de contestar, y muchas veces ni siquiera saben dónde están los sitios aunque se lo pronuncies con acento japonés de los barrios bajos de Osaka...."Sumimasen, Ueno gyoen doko des(u)ka?"...nada ni flores..


Otra cosa curiosa es que todo está lleno de unos cuervos negros que parecen vacas marinas, todo el día sobrevolando las calles persiguiéndose y metiendo unos graznidos al punto de la mañana que sirven de despertador...


en fin...que vamos con lo de hoy..


Me he pasado por Ueno con la intención de pillar un bonsai enano que vi hace unos días y maldición no estaba el tenderete puesto..
He aprovechado en un mercado cercano a hacer 4 compras de rigor, y luego he tirado para Asakusa a por más tiendas y de paso he visto de nuevo el templo Sensoji, que hoy me ha parecido inmenso y bonito, más de lo que recordaba..








El cielo hoy acompañaba, la verdad es que la luz ha sido muy mala estos días para darle a la cámara..
Por los alrededores del templo hay tenderetes a patadas y puedes ver currando a artesanos de diversos oficios..




Tras otras comprillas de rigor me he dirigido a quemar la tarde en un parque que recomendaba la guía y al que casi me dejo sin visitar...hubiera sido un grave error...

El parque Rikugien es un oasis de relax y placer visual que se esconde en el barrio de Komagome, un lugar de retiro donde las palabras sobran. 
Sin duda el espacio verde más bonito y elegante que he visto aquí, y eso que los parques de Yoyogi y los jardines del Palacio Imperial, sin contar con las arboladas de cerezos espectaculares en Ueno, son ya tremendos...


Dicen que este parque evoca escenas de la literatura china y los waka japoneses (poemas), y no es de extrañar, paseando por él dan ganas de hacerse poeta por un día.

Puentes de madera sobre estanques llenos de carpas enormes que comparten agua con tortugas y patos, todo esto a la sombra de arces japoneses, pinos de troncos retorcidos y vigilados de cerca por sakuras que poco a poco ya van perdiendo su esplendor, dejando el suelo lleno de copos blancos.




Todo está supercuidado al detalle, dando al paisaje una serenidad tremenda. La gente se sienta a contemplar esta maravilla en cualquier rincón..









En fin, un pequeño lujo que tardaré en olvidar...

De camino al hotel y para terminar ya el día he hecho la última parada en Ikebukuro. Otra ciudad dentro de la ciudad..y van....

Tremendo caos de gente y calles repletas de sonido y luz.
He entrado en Tokyu Hands, unos almacenes famosos aquí. No os podéis imaginar la cantidad de cosas que venden, sobre todo chorradas como pianos pero que te dan ganas de llevártelas todas. Lo que se os pueda venir a la cabeza está..Por ejemplo:

..ardillas patas arriba:


Huevos que los abres y salen cactus:



Fundas de móvil con orejas de conejo:


Hielos con forma de huesos de dinosaurio:


Clips con mil caretos y formas:


Plantas en botella que crecen dentro y muñecajos mil..



Estos eran muy graciosos, una especie de tetrabricks con forma de animal que los metes en la nevera y cuando la abres te saludan:


Microlegos de animales y bafles con agua que salta con el sonido:



Y entre todo esto, en medio..tachán....navajas cuca!!


Casi me meo al verlo, se me ha ido la vista a la bandera y no daba crédito a lo que veía..qué hacían estas navajas en medio de tanto zarrio?

...Japón..


Bueno, que esto no puede durar más...
Espero haber abierto el apetito viajero a los lectores y haberlo hecho bien en esta primera experiencia bloguera...lleva su tiempo no creáis!

Si algo puedo recomendar de Tokio es que todo aquel que un día pueda acercarse por aquí lo haga a primeros de Abril. No me imagino esta ciudad en otro momento que no sea llena de cerezos en flor.
Hoy paseando por Ueno, casi todos los cerezos estaban ya sin flores, y no tiene absolutamente nada que ver con lo que era hace sólo 7 días.
Se nota que Tokio es algo especial en estas fechas porque los tokiotas están como locos haciendo fotos y divirtiéndose en los parques, debajo de los cerezos.

Yo he tenido la gran suerte de verlo en su esplendor. Disfrutar de esta ciudad frenética e increíble y respirar tranquilidad en cualquiera de sus parques o templos es algo que hay que hacer en esta vida, sí o sí.
Con tiempo se puede sacar un billete asequible (a mí me costó 540 ida y vuelta desde Madrid).
Comer y dormir depende de las pretensiones y gustos de cada uno, pero se puede comer perfectamente por 8€ y dormir por unos 40€ la individual con cama, o tirar por lo bajo como hice al llegar, pagando 30 por un reducido espacio pero suficiente.

Lo caro aquí son los cafés, las cervezas y los pasteles, a unos 4€ cada cosa.
..y el metro también. Se me han ido unos 110€ sólo en transporte, pero en esto hay que morir al palo.

Pues nada estimada audiencia, hasta aquí ha llegado este cuento.
Espero no haber aburrido.
Mañana vuelvo a la Tierra y dejo atrás esta locura divina.

saludos!
















1 comentario:

  1. Toda una guía de Tokio. Ojala tenga la suerte de visitar esos mismos lugares.

    Hasta luego

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